martes, 5 de octubre de 2010

La exclusión desarrolla xenofobia contra inmigrantes


Parada Digital

SANTO DOMINGO.-El citado “SUEÑO AMERICANO” ha desarrollado, no solo la economía y el sincretismo de las culturas, sino que también ha dado paso a otros elementos en las sociedades receptoras de los inmigrantes, tales son los casos del racismo y la xenofobia, como características de violencia.

Héctor Báez Tisol, Director Ejecutivo de la Consultoría de Cooperación en Educación Ciencia y Tecnología (COCECYT) dijo que así como los dominicanos buscan nuevos horizontes y m mejores oportunidades, otras personas de diversas nacionalidades hacen lo mismo, todos en busca de una solución real a sus problemas de corte social y económico.

“La inmigración es un fenómeno social forzado, pero pocos piensan sobre sus orígenes, qué la genera, cómo funciona y cómo se puede frenar la criminalización prejuiciosa que desarrolla”, dijo Báez Tisol

Luis Barrios, experto en el tema de derechos humanos y de los inmigrantes, dijo que a pesar de que las sociedades receptoras culpen a los grupos de inmigrantes de la laceración económica y de las intervenciones pasivas en perjuicio de los principios nacionalistas, existen políticas de exclusión que no desarrollan un sentido de cooperación y ni fortalece las economías en pro de defender las relaciones de ambos lados.

“La inmigración es un fenómeno complejo el cual, para su comprensión, requiere de explicaciones críticas e intervenciones que sean contundentes y reales. La política extrema impuesta por los Estados Unidos influye directamente en el concepto colonialista que se tiene, donde enunciados como “crisis económica” lleva a los individuos a disminuir el coste de su mano de obra por ser competitivos ante el salario que el patrono está dispuesto a pagar, cosa que es injusta”, dijo Barrios.

“Existen enunciados públicos que han hecho de los Estados Unidos un imperio que se encuentra en guerra permanentemente: contra las drogas, contra el crimen, contra el terrorismo, pero estas tres áreas políticas van vinculadas directamente en la gran batalla en contra de los inmigrantes. En Massachusetts por ejemplo el 80% de los inmigrantes son de origen Irlandés, el 94% de los indocumentados son dominicanos y el 6% son africanos, sin embargo con la aprobación de la legislación nregulatoria los perseguidos son los latinos, esto es así aunque los irlandeses no sean legales, el sistema de persecución delictiva a quienes buscan son a las personas que no corresponden con el patrón físico del anglosajón, por eso es que toda esta batalla social no es máss que el desarrollo de una política en contra de los pueblos latinos,” añadió Barrios.

El fenómeno migratorio ya forma parte de la cultura humana. Ya que ha sido una solución aparente a los males económicos acaecidos en la humanidad a lo largo de la historia.

Partiendo del postulado la inmigración forzada es una realidad mucho más compleja que debe ser estudiada dentro del contexto de la globalización como nueva era del capitalismo, sobre todo cuando la política social de las naciones desarrolladas se puede sustentar en estudios como el que realizara en 1971 el psicólogo Philip Zimbardo, quien investigó sobre la deshumanización, realizando un experimento que se hizo tristemente famoso llamado “Efecto Lucifer”.

Este fenómeno se sustenta en el manejo de las apariencias y de la opinión pública, entorno a un hecho, suceso o mensaje, por ejemplo la infracción de una persona de determinada nacionalidad convirtiéndola en el general de esa etnia.

“Estas reflexiones de la inmigración traen a la discusión el tema del trauma psicosocial, muy en particular como lo es la ruptura de la identidad de origen de la familia con respecto a la presión cultural de la sociedad receptora, la disyuntiva que se crea al tratar de mantener la identidad propia con respecto a la del medio circundante, los afectos, el trabajo, la fe, las costumbres, un sinnúmero de condiciones que desarrolla el migrante ante su capacidad de adaptación en otro circulo social, iniciando una nueva vida con todo lo que esta conlleva”, prosiguió Barrios.

“El efecto Lucifer busca deshumanizar criminalizar, endemoniar, deportar, a un ser humano que no ha infringido delictivamente contra la sociedad con la excusa de la seguridad nacional. Pero somos pocos los que buscamos desarrollar la conciencia, tanto de la población migrante como de las sociedades receptoras para promover las intervenciones que estén cimentadas en la garantía de la preservación de los derechos humanos y que puedan destruir la práctica de la construcción social y legal de la deshumanización” concluyó.

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